domingo, 13 de mayo de 2018

¿Anonimó quién?

Hubo una persona que respondió uno de mis post, pero es tan bella la respuesta que aquí la quiero publicar, la persona que lo escribió responde al nombre de anónimo, y la pregunta que quiero hacerte es: ¿en realidad me conoces o solo te sumergiste en la trama de mi escrito?

Si quisieras seguir escuchándome, puedes leerme; se que aquel tipo, o aquel otro de allá n pronuncian las palabras que llegan a tu alma. Yo lo hago, lo sabes, lo sabemos.


Me gustaría acercarme a tu oído y repetirte lo que necesitas saber, podría contarte sobre la vida que no conoces, la vida que sólo llevamos tú y yo en mi mente. ¿Te conté acaso que quería huir contigo? Dejaría todo, si me dijeses “ven”.


Tomaría el carro, ropa, dinero y algunas provisiones, y te iría a buscar a la casa de tu madre, no sería difícil que lograras salir de ahí desapercibida, solo tendrías que saltar por el techo del primer piso, ahí estaría yo para recibirte en mis brazos, nos besaríamos y tomados de la mano te llevaría hasta tu asiento de copiloto, de copiloto de mi vida.


Manejaría hasta la gasolinera saliendo de la ciudad, te animaría a decir adiós a todo lo que dejamos atrás mientras las luces se van atenuando por la distancia, adiós a mi vida, todo lo que tengo, adiós a tu vida, todo lo que pensaste tener.


Avanzaría hasta que el sueño llegara a nosotros y pararía en un páramo junto a un río, dormiríamos por primera vez juntos, mientras el cielo nos ofrece un espectáculo entre estrellas, me mirarías, te miraría, sonreirías entonces con esa sonrisa que vi tan pocas veces, me sentiría en paz.


Tomaría tu mano mientras nos adentramos en las colinas.


Es real en mi mente, lo recuerdo, como si hubiese sido, te recuerdo a ti junto en mi pecho, tu sonrisa, la noche iluminada por las estrellas, el río, los árboles y su melancolía,  y el viento que decía tu nombre…


Te podría decir más , tomarte nuevamente, decir toda una vida, toda una vida que no conoces, una vida dentro de mi vida.
Anónimo

jueves, 22 de diciembre de 2016

Tarde

La tarde comenzaba a desvanecerse y lo observaba por la ventana de mi habitación, el cielo se volvió en tonos anaranjados dejando atrás el cielo azul que había predominado durante el día... Un huracán de pensamientos atiborraban mi mente, de repente como si lo hubiera llamado, la puerta de mi casa comenzó a vibrar, alguien la golpeaba desesperadamente como si una tormenta se encontrara afuera y lo único que se busca es un refugio.
Se preguntarán: ¿acaso vives sola? no, claro que no, vivo con mi familia, sin embargo todos trabajan, y por ser temporada de vacaciones, no tengo asuntos escolares por atender.
Pero a pesar de los golpes en la puerta no iba a abrir abruptamente, necesitaba cerciorarme de que sería seguro abrirla, así que pregunte: -¿Quién?- y los golpes cesaron, me acerqué a la puerta y si percibía la respiración de alguien, volví a preguntar y esta vez contestaron: .-yo-  los vellos de mi cuerpo, mi corazón y mis pensamientos se volvieron locos, era él, pero ¿que demonios hacía afuera de mi casa?...
Me volví a verme en el espejo de la sala, era un hermoso desastre mi aspecto en esa tarde, sin embargo lo único que haría sería abrir la puerta, correrlo y listo, continuaría como si nada, sin embargo al abrir la puerta el rápidamente se abalanzó sobre mi, no para estrangularme y así eliminar uno de sus mayores problemas, sino que me abrazó como un niño abraza a su peluche en una noche tétrica y tormentosa, <<¿Qué le pasó?>> me preguntaba, quizá yo muy tonta, creí que había terminado con ella, sin embargo después de ese largo abrazo que hubo en la puerta de mi casa, lo pasé pues no quería que los vecinos chismosos sacaran conclusiones, el solo se limito a verme y disculparse, se disculpaba por cualquier acción que haya provocado mi molestia una noche antes en su apartamento, el como todo buen hombre aún no comprendía lo mucho que me molestaba su relación, creyó que sus acercamientos me habían incomodado, pero como podía ser posible si lo único que yo deseaba era que el se acercara a mi de la manera más intima y pasional que pueden tener dos personas que se aman... así que tomé la determinación, me acerqué mucho a su rostro, el muy torpemente me tomó de mi cintura, rozamos nuestras narices, primero un beso en la mejilla, otro en la comisura, en la nariz y por fin en los labios...

lunes, 28 de noviembre de 2016

¿Ahora que?

Después de un día devastador, un día en el que de nuevo me han roto mis ilusiones y sueños,  escribo con temor: acaso, ¿yo no nací para amar?, ¿acaso el sueño de la ilusión romántica quedará solo en sueños?  ,  espero con estas palabras no estarme condenando a la desilusión eterna...  Y si no es así,  y si hay alguien para mi,  ¿en dónde estás?  ¿Cómo encontrarte?  Si puede haber respuesta te pido te contactes conmigo en el mundo real y ya no sólo en el mundo de los sueños...

miércoles, 29 de junio de 2016

Encuentro

Me encontraba en el mostrador del hotel, esperando que el recepcionista me diera la llave de mi habitación, debido al cansancio cerré los ojos mientras inhalaba y exhalaba profundamente, disfrutaba del refugio que me daban la oscuridad de mis párpados, de repente, te sentí… abrazándome, la tela áspera de tu saco rozaba la piel de mis delgados brazos, olí… esa colonia de roble seco, escuché … esa voz que hacía palpitar mi piel… abrí los ojos y ví… nada, el chico del mostrador aún llenaba mi registro, me rasqué la nuca para disimular cualquier gesto extraño que haya hecho,  entonces el chico me preguntó: -¿Cuarto para uno verdad?- esa pregunta me respondió otra que me estaba haciendo desde hace algún tiempo: ¿En realidad existe este hombre con colonia de roble? , ante la respuesta de la última pregunta tomé el pequeño frasco de píldoras que estaba en el fondo de mi bolso, recogí la llave y me retiré a mi habitación.

domingo, 12 de junio de 2016

Ocaso deseado

Navegando en esta tarde por el lago del pueblo, me siento triste pero tranquilo a la vez, la tarde es perfecta, además brindan un ambiente cálido esos dos soles que aún no se resguardan detrás de la montaña, el primero de ellos tiñe todo el lugar de colores vibrantes y fuertes, al igual que le otorga a mi piel este tono tostado.

El otro sol, tú, ser que ha iluminado mi caminar, mi sentir, mi pensar desde hace ya mucho tiempo.

No es necesario mover ni un poco los remos pues el viento me aleja cada vez más de las espigas de trigo que se encuentran en la orilla.
Observo mi reflejo en el lago y a un lado, nada…

Aquí en la tranquilidad absoluta del atardecer te observo por última vez, tocándote, sintiéndote como nunca lo pude hacer,  tu blanca piel, tu pequeña nariz,  tu cabello negro… me acerco lentamente a esos labios, antes fruta deseada y prohibida, tratando de besar cada gota de perfume, risas y lágrimas que quede en ti, hasta arrancarte el último suspiro.

Una ráfaga de despedidas pronuncio, después, uno de los soles se esconde en el fondo del lago.


Observo mi reflejo de nuevo en la calma y por fin a un lado estás tú, solo que yo soy un reflejo en el agua, el cual se alejara en la vieja balsa y tú te quedarás por siempre, en el fondo, esperando mi regreso, como yo siempre te esperé.

sábado, 14 de mayo de 2016

Oleaje de inexistencia

Deseos nocturnos me empujan por el acantilado,  las migajas de los sueños me conducen a la mar de los deseos.

Me sumerjo lentamente en la marea de tu muda voz… evaporando poco a poco la densa duna de tu barba.

Nadando entre las lunas de tus besos imagino la perla de tus ojos, perla de nácar, blanca, desconocida aún.


Me dejo llevar por el oleaje de tu risa, por mi imaginación, por mis deseos… porque tú, como  reflejo del faro que se percibe en la mar…  eres tan real e inexistente.

sábado, 7 de mayo de 2016

Dulces momentos


El sol se mece en los árboles, endulzando con su tenue luz las alegrías que enmarcan la callejuela, un sujeto con bigote de croissant toca su viejo acordeón, música que han aprovechado aquellos dos enamorados: él fragancia de menta, y ella, de canela… miradas exquisitas, besos de vainilla, labios de arándano.

Allá en la esquina están ese par de magdalenas aplaudiéndole a los  recuerdos de su ahora juventud marchita.

En las mesillas de las flores, miradas que torpemente se encuentran juguetean al ritmo que la  brisa acaricia los cabellos del sol en esta tarde.


Piruletas de emociones se viven en la calle más dulce de la ciudad.